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EL ORIGEN DE LA CIUDAD DE MÉXICO

La mayor cantidad de piezas rescatadas en las obras de construcción del Metro pertenecen a la cultura mexica y de los asentamientos de las primeras tribus que llegaron al Valle de México, a esta época se le conoce como  Posclásico que termina en el año de 1521.

Cuando se empieza a habitar el Valle de México, ya habían desaparecido varias ciudades mayas, la magnífica metrópoli de Teotihuacán, los toltecas, y la primigenios olmecas,  pero no así la influencia  y herencia cultural que proyectaron en toda  Mesoamérica.

El desenvolvimiento del imperio mexica  lo muestra el siguiente cronograma.

Ilustración de Malena Juárez y Concepción Reyes.
Revista Arqueología Mexicana, No. 4, 1993.  Págs. 24-25.

Se comenta, brevemente, la transformación que tuvo la Ciudad de México para ubicarla en  tiempo y espacio.

Varias tribus parten de la mítica Aztlán  por el año de 1,111 en busca de un territorio propio. Algunos grupos étnicos se establecen en el Valle de México después de un largo peregrinaje. Los mexicas son los últimos en llegar y luego de vivir en varios sitios se avecinan en Chapultepec en el año 1322.

Venciendo muchas  vicisitudes, logran establecerse en un islote en el centro del lago de Texcoco, donde fundan  la Gran Tenochtitlán.

“Códice Tira de la Peregrinación”   Lámina XVIII.
Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.

Fundación de la Gran Tenochtitlán en el año 1325.

El Templo Mayor, en poco tiempo fue la ciudad más importante de Mesoamérica.

Superior: Códice Atlas de Durán, Tratado. I, Lámina. 13. Siglo XVI, Biblioteca Nacional de París.
Inferior: ilustración del Arq. Ignacio Marquina, Arquitectura Prehispánica. INAH SEP. 1964, Pág. 197

Fundada en medio de un lago, la Gran Tenochtitlán y Tlatelolco tenían este aspecto en el Valle de México. A partir del año 1519  da  inicio  una transformación radical política, social, cultural y religiosa en toda Mesoamérica por efecto de la irrupción militar española, que inicia el 13 de agosto de 1521 con la caída del imperio mexica.

Foto del autor. Mural de Luís Covarrubias,
La isla de México en el S. XVI. Sala Mexica del M.N.A.

La nueva ciudad se construyó aprovechando las acequias y calzadas de la antigua  Tenochtitlán para el trazo de las  nuevas calles. Con los restos de las pirámides se construyeron edificios públicos, conventos e iglesias.

Centro de la  Nueva España, S. XVII. Plano “Forma y Levantado de la Ciudad de México”,
del arquitecto Juan Gómez de Trasmonte, Año 1628. Archivo General de la Nación. Fragmento.

La actual Ciudad de México, desde aquel tiempo, pasó por un largo proceso histórico y muchos de sus testimonios materiales  aún se hallan enterrados. Así lo demuestra,  casi siempre, que en cada obra de infraestructura  la Historia de México brota irremediablemente del subsuelo.

Foto Michael Calderwood.

Comparación  sobrepuesta de trazos  de La Gran Tenochtitlán, en el  Siglo XV  y la  Ciudad de México del Siglo XXI.

Archivo de M. Carballal y M. Flores. Ilustración digital Raíces (editado).
Revista Arqueología Mexicana No. 68, Pág. 33